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Alepo está de moda


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Sergio Blázquez


Publicat: el 9/set/15
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'Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo', Benjamin Franklin. Tengo un amigo cuyo hijo de dos años rehúye mi mirada. En cuanto me ve gira la cabeza noventa grados y se queda absorto mirando el paisaje, haciéndose el sueco e ignorándome. Si es capaz de sacarme de su campo visual simplemente dejo de existir para él. Lo que no ve, no forma parte de su realidad infantil. Mirando hacia otro lado dejo de preocuparle. Así de sencillo.

Con el tema de los refugiados que provienen de Siria, Europa ha hecho exactamente lo mismo y en buena medida lo sigue haciendo. Mejor dicho lo seguimos haciendo. Hablemos en primera persona y no escurramos el bulto. Que en este siglo XXI lo que mejor define nuestro comportamiento, de vez en cuando, bien podría ser el término 'mezquindad global'.

Sabemos desde hace cuatro años que Siria sufre una guerra fraticida. Y sabemos que guerra es sinónimo de asesinatos, violaciones, éxodo y todo tipo de vilezas y desgracias. Lo sabíamos perfectamente y poco o nada hemos hecho. Como en los Balcanes reaccionamos a posteriori y con torpeza. En este caso nos hemos tenido que topar de frente con la foto de un niño ahogado huyendo del apocalipsis para mirarnos al espejo y darnos cuenta de lo mal que nos sienta la indiferencia.

El secreto de la foto, creo, radica en que bien podría haber sido mi hijo o el de usted, por su ropa y su aspecto. De ello se deriva que en este mundo de castas tendemos a sentir una mayor empatía por aquél al que consideramos igual a nosotros, pues nos hace comprender que con un poquito de mala suerte a nosotros también nos podría haber ocurrido. Y de ello se deriva una verdad atroz: nuestra estudiada ignorancia hacia todas las desgracias que afectan al África subsahariana. Decenas de guerras y conflictos que no hacen mella en nuestra conciencia, pues los protagonizan personajes de piel negra, vestidos con harapos. Como si la guerra o la miseria fueran inherentes a su propia existencia.

Una vez roto el jarrón, tocará recomponer los pedazos. La comunidad internacional debe ser clara y abordar la solución del conflicto sirio con decisiones valientes. Habrá que poner encima de la mesa la guerra contra el estado islámico, los usos y costumbres poco deseables del Sr. al-Àssad, la constitución de unas elecciones democráticas con una previsible victoria de los Hermanos Musulmanes (con todo lo que pudiera suponer), o la creación de un Protectorado. Y debemos hacerlo hoy. Mañana ya es tarde. Todo ello en un escenario complicado donde los países se hacen los remolones para aportar dinero o financiar acciones armadas. Donde contar con el apoyo de Rusia y China va a resultar difícil.

Paralelamente es obligatorio abordar el problema de los refugiados de forma inminente y con generosidad. Ciutadans, como partido político, quiere ser partícipe e impulsor. Y es así como queremos que Sant Cugat se sume a poner un ápice de remedio a este sufrimiento que padecen cientos de miles de personas.

Proponemos una política municipal de ayuda al refugiado seria y rigurosa. Que piense también en el medio y largo plazo. Que tenga sus propios criterios y no se articule a golpe de telediario. Nada peor podría suceder a quien acojamos que hagamos un show de su llegada y unos meses después hayan caído en el olvido, o que les ofrezcamos compasión en vez de oportunidades. O que hoy sean héroes y mañana se difuminen en el paisaje y pongamos en cuestión su credo y costumbres.

Si hemos fracasado colectivamente a la hora de actuar en este drama, procuremos por lo menos adecentar el epílogo.

SERGIO BLÁZQUEZ és regidor de C's



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